La Iglesia Arciprestal de la Asunción fue levantada entre los años 1586 y 1597 según el proyecto de los maestros de obras March Valsanchez y Joan Frigafont. Este templo venía a sustituir a la antigua Iglesia gótica emplazada en un lugar que hoy por hoy nos es desconocido.

En el año 1582 se subastaron las obras del nuevo templo, colocándose la primera piedra el 31 de marzo del año 1586. Concluida la primera fase del mismo, al tiempo que se desmontaba la iglesia primitiva que había quedado pequeña para el creciente número de habitantes, se trasladó la portada renacentista de ésta y se ubicó en el quinto tramo del lado de levante, bendicéndose el templo el 3 de febrero de 1594 con la nave aún en obras.

 

Al poco tiempo se inició la segunda parte de la obra que comprendía la cabecera y el presbiterio y, concluida en casi su totalidad, se consagró el 24 de diciembre de 1597. Su coste se había elevado a más de 40.000 libras valencianas.

Junto a la portada, se trasladó al nuevo templo el retablo de altar, obrado por Pere Dorpa entre 1560 y 1565, gran obra del renacimiento levantino, que fue destruido durante la última guerra civil aunque por fortuna, se ha conservado fotográficamente.

 

Así mismo, en el año 1594 se ubicó en un lateral de la Iglesia, la portada que había presidido el anterior templo. Haciendo un poco de historia diremos que en el año 1560 era colocada en la fachada de la iglesia gótica una portada renacentista, labrada por el escultor Juan de Elorrio, para lo cual se labraba una hornacina para albergar a la santa titular y una placa alusiva al evento. Al construirse la actual Iglesia, la portada fue trasladada y ubicada, como vano principal, en el lugar que ocupa actualmente, junto con dicha hornacina e inscripción. Desgraciadamente, la imagen renacentista de la Virgen fue también destruida en la guerra civil, aunque la portada puede contemplarse en todo su esplendor.

Paralelamente se habían iniciado las obras del campanario adosado, que no quedó concluido hasta el año 1660. De planta cuadrangular, da idea de solidez y sobriedad, típico de una arquitectura básicamente militar. Con una altura de 33 metros, y unos muros de más de metro y medio de espesor, tiene su acceso desde el interior del templo por una serie de escaleras de caracol y escalinatas.

En el año 1657 se iniciaron las obras de la Capilla de la Comunión, adyacente a la Iglesia, bajo el proyecto de Joan lbáñez. La nueva capilla, al principio de un solo cuerpo, fue inaugurada en enero de 1694. Años después, a finales del s. XVIII se encargó su ensanche al fraile agustino Pere Gonel, hijo de Vinarós, que le añadió una nueva planta en forma de cruz griega cambiándose la orientación al altar. La Virgen de las Angustias que lo presidía, destruida en la última guerra, era obra del imaginero José Esteve Bonet. La actual, copia de la anterior, es obra de Juan Bta. Folía.

El 2 de mayo del año 1698 se subastaron las obras de una portada de acorde con la importancia del templo, ya que éste disponía de un simple vano en un muro liso, habiéndose ya cegado la portada lateral. La subasta de los trabajos recayó en los reconocidos artistas valencianos Juan Bautista Viñes y Bartolomé Mir, que la obraron según la traza del pintor vinarocense Eugenio Guillo. Con un coste de 2.235 libras, pudo ser inaugurada en el año 1702. Gran ejemplo del barroco levantino, es una muestra prematura de fachada-retablo enmarcada dentro de la línea de exaltación barroca iniciada en la zona a finales del siglo XVIII.